Las políticas públicas y la gestión comunitaria del agua en América Latina.
- LatinWASH+

- 2 ene
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AUTORES: Gabriel Rodríguez García y Pedro Rodríguez García
América Latina tiene una rica historia de prácticas comunitarias de gestión del agua. La forma democrática en que estos servicios hídricos se diseñan preservan los ecosistemas locales y satisfacen todas las necesidades. A pesar de los sucesivos embates que estas estructuras han sufrido históricamente y en la actualidad, las organizaciones comunitarias del agua y el saneamiento siguen siendo una solución viable y en crecimiento.
A mucha gente le parece evidente que el agua es un bien común. Sin embargo, las luchas que se destacan en este artículo demuestran que si no existiera una organización constante para que ese derecho sea reconocido, a la vez que se prestan servicios de agua de forma independiente, las victorias legislativas en América Latina en las últimas décadas nunca se habrían conquistado.
Gabriel Rodríguez García y Pedro Rodríguez García realizan un ensayo sobre las prácticas hídricas locales pero federadas de toda América Latina, sus continuas batallas legales y las formas en que las colaboraciones público-comunitarias pueden fortalecer aún más estas iniciativas, y concluyen.
Reflexiones finales, inquietudes principales y posibles caminos a seguir
Las experiencias y reflexiones que se presentan en este artículo sobre los caminos que tomaron las OCSAS en América Latina muestran la compleja relación existente entre los Estados y la gestión comunitaria del agua. En primer lugar, las políticas hídricas de los Estados se realizan bajo la presión de entidades financieras multilaterales, industrias extractivas y mercados internacionales injustos. En segundo lugar, la imposibilidad histórica de centralizar la gestión del agua dio paso a una situación desigual donde el Estado actúa más como supervisor que como entidad de apoyo y coordinación.
Las políticas públicas durante mucho tiempo encararon la gestión comunitaria como un problema por resolver en el futuro y no como una solución sostenible a los problemas hídricos vigentes. Sin embargo, gracias a la lucha constante de las organizaciones por la justicia hídrica, las OCSAS ahora son más relevantes y se expresan en defensa de sus intereses mediante batallas jurídicas para reorientar y ampliar los marcos de gestión comunitaria de los Estados.
A pesar y mas allá de los programas gubernamentales, los marcos institucionales y las regulaciones, las OCSAS mantienen una presencia importante en América Latina. Las OCSAS son guardianas del derecho humano al agua, a menudo en contextos adversos de pobreza, guerra, desplazamiento y sequía. El hecho de que las OCSAS sigan respondiendo a la necesidad de agua a pesar de contextos a veces hostiles demuestra su autonomía, que exige respeto. Es por esto que las OCSAS se enfrentan a la gobernanza vertical que tiende a contribuir a estos contextos.
Se destaca la participación de las mujeres en la organización, defensa y construcción de los sistemas comunitarios, a la vez que también asumen la responsabilidad cuando falta el agua. Sin embargo, esto es una consecuencia de la feminización de las tareas reproductivas. Hace falta una mayor democratización y equidad en el trabajo hídrico, junto con los demás trabajos necesarios para sostener la vida humana, entre ellos el cuidado infantil, la educación, la atención sanitaria y las tareas domésticas.
En el presente, la combinación de crisis climática con el desenfreno de las industrias extractivas, que la provocan y agravan, tiene enormes repercusiones en la gestión comunitaria del agua. La reducción de los recursos hídricos, consecuencia de la sobreexplotación y la sequía, ya es causa de conflicto entre comunidades, sistemas públicos y entidades privadas.
Las organizaciones comunitarias de agua federadas cumplen una función fundamental en el desarrollo de propuestas legales desde las bases que reflejen la realidad de las OCSAS. Estas asociaciones reconocen la importancia del papel que desempeñan las OCSAS en el suministro local de agua, contribuyen a su mejora técnica y administrativa, y, sobre todo, habilitan la participación política en la toma de decisiones.
Las OCSAS son una respuesta a la necesidad de agua y exigen que se mantenga su autonomía organizativa, en el entendido de que la gestión hídrica también forma parte de la vida política de las comunidades y sus territorios, especialmente en el medio rural.
La noción de "pluralismo jurídico" invita a reflexionar sobre un enfoque basado en derechos en función de cómo se interpreta social e institucionalmente el derecho humano al agua. Si se entiende que el Estado es el garante de los derechos humanos, las comunidades locales corren riesgos relacionados con la propiedad de las fuentes. Además, la posible centralización de la gestión del agua podría generar conflictos de interés entre los sistemas comunitarios y las entidades estatales.
Así, el pluralismo jurídico plantea la consideración de los usos y costumbres en la gestión del agua, es decir, formas basadas en el pragmatismo, la tradición, el apoyo mutuo y el constante establecimiento de acuerdos (y desacuerdos). Estas prácticas determinan al agua como un bien común, el vínculo social y político con el medio ambiente, entre lo humano y lo no humano. La gestión comunitaria del agua como la conocemos es heredera de estas formas. La intervención del Estado, como consecuencia de su deber sobre el agua, puede así obstaculizar ciclos hidrosociales que responden a dinámicas culturales propias.30
Como se afirma en la propuesta de una nueva ley comunitaria de agua en Colombia: "El derecho humano al agua se defiende y recrea desde una concepción multidimensional que incluye el derecho individual al agua –que siempre hemos asociado al derecho a la vida– a la dignidad; pero también el derecho a la autogestión y el derecho colectivo a la protección, conservación y restauración de los ecosistemas esenciales al ciclo hídrico".31
¿A quién le pertenece el agua? ¿Quién toma las decisiones sobre ella? Las organizaciones comunitarias del agua en América Latina buscan responder estas preguntas mediante la democratización de la toma de decisiones, el respeto por la autonomía, el trabajo arduo en situaciones adversas y la lucha constante contra las imposiciones, los despojos y el cambio climático.
Leer el articulo completo: https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/escritos-sobre-democracia-hidrica
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FUENTE: El Transnational Institute (TNI)



















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